Las pinturas y los grabados de Maltravieso

Las manos en negativo son el motivo más representado en la cueva de Maltravieso. En la actualidad se cuenta con un catálogo de 71 improntas. Éstas se encuentran repartidas por toda la cavidad, aunque se concentran básicamente en el área media de la cueva, lo que se conoce como Sala de las Pinturas, Galería de la Serpiente y Sala de las Columnas.

Las improntas muestran en ocasiones la palma de la mano, en otras incluso el antebrazo, pero en la mayoría de ellas sólo de observan los dedos. El catálogo parietal de Maltravieso se completa con motivos ideomorfos, figuras geométricas o abstractas que no tienen una concordancia con un sujeto real. Se han documentado trianguliformes, un meandriforme, haces de líneas rectilíneas paralelas, arcos concéntricos y puntuaciones, estas últimas, en algunos casos, asociadas a manos. En el contexto del arte paleolítico, estos signos pueden considerarse los elementos más significativos en número y diversidad, por lo que su presencia no debe considerarse excepcional.

Debido a la importancia de las representaciones de manos en Maltravieso, las manifestaciones de motivos zoomorfos tuvieron una atención secundaria. Los trabajos llevados a cabo han identificado dos ciervos, una cierva, dos bóvidos y los prótomos de un caprino. Pero de forma general, el bestiario parietal paleolítico es muy reducido en comparación con la enorme biodiversidad que rodeaba la vida cotidiana de las comunidades del final del pleistoceno.

Según diferentes investigadores, la propuesta cronológica para el conjunto de Maltravieso es amplia, comenzando durante el Auriñaciense Medio-Final y terminando en el Solutrense Final/Magdaleniese Inicial. El arte parietal de Maltravieso se distribuye a lo largo de toda la cavidad, presentándose tanto en corredores como en salas más amplias.

¿Qué significa?

El valor simbólico de las manos está más que atestiguado por su presencia en los imaginarios de todas las culturas y en todos los tiempos. Sin embargo, el código de comunicación en el que se inserta, desconocido, nos aleja de una posible interpretación segura. Pero su capacidad comunicativa es evidente, incluso como signo de pertenencia o de propio reconocimiento de la existencia individual. Las manos se configuran como elemento simbólico de gran fuerza expresiva y de ello da buena muestra el empleo de las mismas desde el Paleolítico Superior hasta la actualidad y en lugares tan alejados geográficamente como Australia, Argentina o Indonesia.

Los estudios más recientes apuntan al empleo de estas manos-símbolos como código de comunicación, teniendo en cuenta paralelos etnoarqueológicos, como los cazadores bosquimanos. Este grupo emplea un código de comunicación basado en posturas de manos y repliegue de dedos que les permite comunicarse sin ahuyentar a la presa durante la caza.

¿Cómo se pintaron?

Las manos fueron ejecutadas en su gran mayoría en negativo, es decir, las improntas fueron realizadas apoyando la mano sobre la superficie rocosa y aplicando mediante la técnica del aerografiado el pigmento, dando como resultado la forma en negativo. En todas las manos se empleó como pigmento el ocre.

Técnica del aerografiado