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La Sala de los Huesos: neandertales y hienas

Gracias a los trabajos de limpieza de los escombros procedentes del corredor efectuado en los años 60, se descubrió en el año 2003 la Sala de los Huesos, que recibió este nombre por la gran cantidad de restos faunísticos que allí se encontraron. En el momento de su descubrimiento la sala se encontraba prácticamente colmatada.

La Sala de los Huesos se encuentra situada en la zona que Callejo denominó como Galería de acceso a la Sala de las Columnas. Se trata de una sala angosta con morfología de tendencia oval irregular. La altura de los techos es variable, desde la decena de centímetros hasta un máximo 1,5 metros. Este aspecto ha dificultado en muchas ocasiones los trabajos de excavación.

El depósito de la Sala de los Huesos está datado entre 180 y 117 Ka. (estadios isotópicos 5 y 6/7), por lo que los restos arqueológicos que contiene se sitúan a finales del Pleistoceno medio que culturalmente se corresponde con el Paleolítico Medio.

Se han encontrado herramientas líticas confeccionadas en cuarzo y cuarcita que fueron talladas por los neandertales que habitaron el Calerizo Cacereño. Los huesos fósiles junto a los que se encuentran estas herramientas apuntan a que se usaron para procesar la carne de diferentes animales. Además, en la Sala de los Huesos encontramos numerosos restos de hiena y de algunos animales carroñeados por ellas, lo cual sugiere su funcionamiento en algunas etapas como cubil de estos carroñeros.