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El descubrimiento de Maltravieso: una afortunada casualidad

En el verano de 1951, una noticia publicada en el periódico Extremadura anunciaba a la ciudadanía cacereña el descubrimiento fortuito, a raíz de la explotación de una cantera de caliza, de la cueva de Maltravieso.

Los obreros de la cantera informaron del hallazgo de restos humanos asociados a cerámicas, lo que puso en alerta a varios estudiosos cacereños. Entre ellos destacó la figura de D. Carlos Callejo Serrano, que se convirtió en el cronista y estudioso principal de la cueva. A pesar de la importancia de estos hallazgos, la explotación de la cantera continuó hasta destruirse 30 metros de la cueva.

Maltravieso, un refugio simbólico

Afortunadamente, en 1956, D. Carlos Callejo descubrió la existencia de arte parietal en Maltravieso, lo que supuso el cierre de la cantera y la salvación de la cueva. Callejo atribuyó estas representaciones simbólicas al Paleolítico superior y, gracias a sus publicaciones, Maltravieso salió del anonimato, recibiendo visitas de prehistoriadores españoles como el Dr. Almagro y el Dr. Jordà.

La importancia de la cueva de Maltravieso transcendió el ámbito nacional y personalidades internacionales como el abate Glory, A. Sahly y Rolland, visitaron la cavidad. Las pinturas paleolíticas de Maltravieso, son las primeras localizadas en el suroeste peninsular, fuera de la tradicional franja de arte franco-cantábrica, lo que le valió en 1963 la declaración como Monumento Histórico Nacional y en 1985 la de Bien de Interés Cultural. Además, actualmente goza de la protección de la Junta de Extremadura.

Maltravieso, un yacimiento pleistoceno

A pesar de todo el interés que la cueva de Maltravieso había suscitado por su arte rupestre, hasta el año 2002 no se llevó a cabo ningún programa de investigación sistemático sobre el potencial arqueológico de la cueva. En ese año, el Equipo de Investigación Primeros Pobladores de Extremadura inició un conjunto de intervenciones (limpieza, conservación, excavación y difusión)que hoy en día continua y que han convertido a Maltravieso, además de estación simbólica, en un importante yacimiento paleolítico.